¿Qué es el comercio electrónico?
¿Por qué, si de hecho las iniciativas ¨.com¨ han entrado en crisis?
¿Por qué, si ya tenemos Web?
¿Por qué, si ya tenemos Email?
¿Por qué, si no vendemos al público?
¿Por qué, si nuestro mercado es local?
¿Por qué, si nuestros clientes dicen que no van a usarlo?
¿Por qué ahora, si tenemos mucho trabajo?
¿Por qué, si no lo tenemos en nuestro plan de inversiones?
¿Por qué no esperamos un tiempo?
Pero, ¿Cómo se puede usar el comercio electrónico en un entorno de central de compras y múltiples asociados?
¿Y las relaciones con los actuales clientes?
¿Y el mercado?
¿Y los compromisos de exclusividad territorial?
¿Y si nuestra competencia pone en marca un sistema similar?


¿Qué es el comercio electrónico?
  Un sistema para sistematizar las comunicaciones con nuestros clientes, distribuidores, proveedores, técnicos, vendedores y otras entidades externas. Para mantenerlos informados de nuestros productos, accesorios, recambios, opciones, características técnicas, siempre actualizados, con condiciones y tarifas particulares, y disponible 24hx7d. Para que nos puedan tramitar pedidos y mantenerlos informados de nuestra aceptación, plazos de entrega, expediciones, reparaciones y otros datos de interés.

¿Por qué, si de hecho las iniciativas ¨.com¨ han entrado en crisis?
  Porque nuestra empresa no es una empresa “virtual”, sino una empresa real. Un sistema de comercio electrónico no es una nueva modalidad de empresa (como pretendían las “.com”) sino un nuevo sistema de comunicación con nuestros clientes y el mercado, que complementa las visitas personales, el teléfono y el fax, pero que no los substituye.

¿Por qué, si ya tenemos Web?
  Porque el comercio electrónico es un complemento de nuestro sistema de gestión, y en cambio una Web es un complemento de nuestro sistema de marketing y publicidad.

¿Por qué, si ya tenemos Email?
  Porque es un sistema bidireccional, donde ofrecemos y recibimos la información actualizada a nuestros clientes de forma estructurada, sistemática y totalmente controlada. Por el contrario, el Email es eminentemente informal.

¿Por qué, si no vendemos al público?
  Porque un sistema de comercio electrónico esta pensado en primer lugar para nuestros clientes, para proporcionarles una mejor información, más exacta, más puntual y en cualquier momento.
Adicionalmente nos permite informar de nuestros catálogos a visitantes anónimos, con lo que potenciamos la captación de nuevos clientes que posteriormente serán aceptados, o no.

¿Por qué, si nuestro mercado es local?
  Porque si no lo hacemos nosotros lo harán nuestros competidores. Empresas lejanas podrán suministrar a nuestros clientes a través de Internet. Sus costes de envío se compensarán con la inexistencia de costes de implantación local, por lo que podrán ser competitivos. ¿Estamos dispuestos a que nuestro futuro dependa de la total fidelidad de los clientes actuales?

¿Por qué, si nuestros clientes dicen que no van a usarlo?
  Cuando apareció el fax también los clientes decían que no lo iban a usar. ¿Conoce alguna empresa que no lo tenga?

¿Por qué ahora, si tenemos mucho trabajo?
  Si dedicamos una persona de nuestra administración, alrededor de una hora al día, podremos implantar el sistema en unos pocos meses, dependiendo de la extensión del catálogo. Este esfuerzo que ahora puede ser asumido fácilmente, será una costosa carga si nos vemos obligados a efectuarlo con urgencia en el futuro forzados por la competencia.

¿Por qué, si no lo tenemos en nuestro plan de inversiones?
  Actualmente, gracias a las ayudas oficiales, el coste de inicio del sistema de comercio electrónico es inferior a un anuncio en cualquier revista del sector, y su coste mensual es menor que el de nuestro móvil.

¿Por qué no esperamos un tiempo?
  Habituar a nuestros clientes al uso de las nuevas posibilidades va a representar quizás 1 o 2 años.
Es evidente que representa un cambio de costumbres, y aunque las tecnologías avanzan a gran velocidad, los hábitos de las personas lo hacen más pausadamente. Además, cuando vayan usando nuestro sistema de comercio electrónico se acostumbrarán a él sin darse cuenta, como todos lo hemos hecho con Word o Excel, y les costará aprender otro sistema de comercio electrónico similar.

Pero, ¿Cómo se puede usar el comercio electrónico en un entorno de central de compras y múltiples asociados?
  Estableciendo el sistema para que los asociados puedan comprar y gestionar sus pedidos a la central. Con ello ganamos calidad en la información suministrada, y “ampliamos” el horario de la central hacia sus asociados. También reducimos costes administrativos y de gestión, lo que redunda en beneficio de todos.

¿Y las relaciones con los actuales clientes?
  Cada asociado podrá gestionar cuantos clientes desee de forma totalmente confidencial. Tanto los datos del cliente, como el contenido de sus pedidos no podrán ser consultados ni por otros asociados ni por la central.

¿Y el mercado?
  El conjunto de la central y sus asociados compartirán una única imagen pública en Internet, lo que ayuda a potenciar la imagen de marca. También permite reducir los costes de promoción de la marca a través de buscadores y en cuantas campañas de marketing sean efectuadas por el grupo.

¿Y los compromisos de exclusividad territorial?
  Aunque la entrada en Internet sea conjunta, el sistema permite gestionar las transacciones comerciales en función de su procedencia, por lo que cualquier pedido se dirige directamente al asociado correspondiente y a la dirección de entrega manifestada por el cliente, pudiendo pasar a la central los que correspondan a territorios sin ninguna asignación.

¿Y si nuestra competencia pone en marca un sistema similar?
  Pues les llevaremos algunos años de retraso